El valor del Design Thinking para las empresas

La innovación desempeña un papel fundamental en el crecimiento y en la transformación de las empresas. En este contexto de tecnología y globalización, la metodología del Design Thinking se ha convertido en una herramienta clave para muchas organizaciones, ya que aporta un gran valor al satisfacer las necesidades de los consumidores de forma eficaz.

El Design Thinking y el valor que aporta

El Design Thinking es una metodología cuyo objetivo es generar ideas innovadoras enfocadas en las necesidades de las personas, utilizando para ello técnicas creativas que combinan lo visual y lo analítico.

Esta metodología surgió en la Universidad de Stanford durante la década de los 70, aunque no fue hasta 2008 cuando se popularizó.

La principal ventaja del Design Thinking es la posibilidad de solucionar cualquier problema desde una perspectiva alternativa en la que se utilizan prototipos para conseguir ideas más eficientes y consensuadas por todo el equipo, a través de la observación y experimentación.

Lograr procesos de innovación más eficientes, mejorar la cultura empresarial, reducir costes o integrar a los usuarios en el proyecto de la organización son algunos de los beneficios que aporta el Design Thinking.

Fases del Design Thinking

Por tanto, el Design Thinking se aplica para detectar necesidades y encontrar soluciones efectivas asociadas a determinados modelos de negocio.

Entre las fases de este proceso creativo se encuentra:

Investigar

En esta primera fase se trata de conocer a tus clientes, recopilar información y seleccionar aquella que sea relevante y aporte valor a los usuarios que consumirán tu producto o servicio.

Idear

Consiste en realizar una lluvia de ideas basada en la problemática a resolver.  Se debe fomentar que todos los miembros de equipo participen en esta sesión y expongan su punto de vista. Toda idea es válida.

Prototipar

El propósito de esta fase es convertir la solución en un prototipo digital o físico. No tiene por qué ser un objeto, también puede ser un dibujo o un gráfico, y puede ser elaborado con materiales como papel, cartón, plastilina o bloques de lego.

Testar

Se trata de testar la propuesta y modificarla, si es necesario, para que el producto final esté lo más adaptado posible al target elegido.

Evaluar

En esta última fase se solicita a los usuarios sus opiniones sobre las ideas presentadas.

Después de la evaluación, es posible que haya que volver a una etapa previa porque se haya detectado que el problema no está bien definido o porque la solución no satisface las necesidades.

Casos de éxito de Design Thinking

Algunas grandes empresas han logrado el éxito a través de proyectos de Design Thinking.

Apple

Apple fue una de las primeras compañías en apostar por el Design Thinking en el desarrollo de su estrategia, logrando unir tecnología, simplicidad y diseño en cualquiera de sus productos.

Zara

Desde el principio, Zara ha aplicado el Design Thinking para contribuir al desarrollo del negocio. La compañía continúa trabajando para mejorar la experiencia del usuario, testeando las primeras pruebas de realidad aumentada en algunas de sus tiendas.

Ikea

El Design Thinking también está presente en el crecimiento del gigante sueco. Además, Ikea ha apostado por la sostenibilidad, tanto en el diseño como en la comercialización de sus productos, lo cual demuestra la importancia que le otorga a las necesidades de sus clientes.

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