18 septiembre – 10:30h

Ciclo Digital: Liderando el Cambio

Laura Izquierdo, Consultora Senior de Excelencia Operacional e Industria 4.0 en Renault-Nissan Consulting participó el pasado 18 de septiembre en el ciclo digital “Liderando el Cambio”, organizado por MONOM (empresa del Grupo Álava). Es esta primera sesión, tuvimos el placer de escuchar a cuatro mujeres líderes de grandes proyectos, hablar de la Revolución Tecnológica (de la inspección visual a la inteligencia artificial), del Lean Manufaturing al Lean Digital, del Nuevo Ecosistema Empresarial (de las grandes corporaciones a la economía colaborativa: incubadoras, lanzaderas y startups) y como no, de las Personas siempre en el centro de la Transformación Digital.

Y es que tal y como nuestra compañera Laura comentaba, desde Renault-Nissan Consulting consideramos que la Estrategia, los Procesos, las Personas y la Tecnología, son los cuatro pilares fundamentales y necesarios para garantizar el éxito de la Transformación Digital en cualquier empresa. Si nos falta la estrategia, tendremos una digitalización caótica y probablemente no implementemos la tecnología en aquellos procesos o partes del proceso que nos permitan obtener los mejores resultados. Si bien la tecnología está hoy en día está cada vez más al alcance de cualquier empresa sin necesidad de realizar grandes inversiones, sí necesita de buenas decisiones, porque hay que rentabilizar al máximo los recursos invertidos y, tomar las decisiones correctas en este sentido, se basará en tener una estrategia sólida y una hoja de ruta bien definida y orientada. Por el contrario, si tenemos estrategia, contamos con personas capacitadas y elegimos la tecnología adecuada, pero nos olvidamos de focalizarnos en los procesos y no los optimizamos antes de implementar tecnología, probablemente lo que hagamos sea digitalizar los despilfarros. Y este punto es muy importante, ya que si los digitalizamos, se harán perennes en la organización. El tercer escenario se da cuando no contamos con el pilar de Tecnología. Esta parte es una de las más evidentes. Estaremos ante un voluntarismo digital, haciendo cualquier otro tipo de transformación, pero desde luego, no digital. Por último, pero no por ello menos importante, está el pilar de las Personas, ya que si no las tenemos en cuenta tendremos una apariencia digital, pero no seremos ni una empresa ni un negocio digital. Si no involucramos y formamos a las personas, no seremos capaces de adaptarnos a los cambios digitales, ni siquiera de implantarlos y mucho menos de mantenerlos o de mejorarlos. La tecnología hace los cambios posibles, sí, pero las personas los hacen factibles. Son las personas quienes deciden implantar tecnología, la implantan, la utilizan y la mantienen.

Por otro lado, digitalizar no es lo mismo que transformar, pero si queremos llevar a cabo con éxito un proyecto de Transformación Digital, deben ir unidos. La Transformación Digital se trata de hacer las cosas de forma diferente. No solo se trata de digitalizar los procesos existentes para optimizar toda la cadena de valor, si no de ir más allá evolucionando la cultura de la organización, modificando el modelo de negocio y creando una nueva oferta de productos o servicios. Digitalizar sin transformar, en muchas ocasiones nos lleva a utilizar la tecnología como un fin, no como un medio, y a perder el foco en la verdadera utilidad de ésta. En definitiva, la Tecnología se debe poner al servicio de procesos robustos y personas competentes para llegar a alcanzar niveles de excelencia nunca vistos hasta el momento. Un ejemplo claro de cómo ver qué organizaciones utilizan la tecnología como un fin más que como un medio son las políticas “0 papel” que están tan de moda: no es lo mismo decir “quiero digitalizar todos los documentos de mi organización y no trabajar con papeles” sin saber muy bien para qué, aparte de para eliminar papel, que plantearse la necesidad de tomar decisiones en tiempo real y basadas en datos, para mejorar la calidad o, por ejemplo, reducir los costes. Las acciones llevadas a cabo por ambos tipos de organización serán seguramente parecidas, pero la forma de pensar, de abordar y sobre todo de COMUNUNICAR estos proyectos en interno, será completamente diferente y determinará el éxito o no del propio proyecto.

Lo que está claro es que, por el simple hecho de digitalizar lo que hacemos actualmente, no lo vamos a transformar. Ahora tenemos un buen ejemplo a raíz del COVID donde muchos fabricantes, entre ellos los de automoción, se han dado cuenta de que, aunque en muchos casos los procesos están muy automatizados y digitalizados, todavía hay una gran dependencia del factor humano en las líneas de producción, especialmente en los procesos de montaje, tanto de mano de obra directa para fabricar como de mano de obra indirecta para tomar decisiones. En algunos casos, las organizaciones que todavía tienen solvencia económica para invertir siguen intentando potenciar la automatización de los procesos, sobre todo, de aquellos que son más rentables y no se han automatizado hasta el momento porque había otra serie de prioridades. No únicamente con el objetivo de reducir mano de obra, sino de distribuirla de manera más uniforme a lo largo del proceso de fabricación, para evitar puntos calientes de presencia de personas a lo largo de éste. Aquí ya hemos cambiado un poco la mentalidad. Ha surgido una nueva necesidad que ha hecho que cambiemos el chip, y cambiar la forma de pensar es precisamente el primer paso para poder transformar. Pero la realidad es que hoy todavía hay un gran número de operaciones manuales que no se pueden automatizar porque la tecnología existente no lo permite. Y es en este momento, ante esta nueva necesidad planteada por el COVID, cuando nos planteamos que debemos cambiar el paradigma de diseño de productos y procesos, lo que implicará diseñar productos y líneas de una manera más automatizable, teniendo en cuenta que lo “sencillo de automatizar” ya está prácticamente automatizado, y que será necesario diseñar de una manera diferente, pensando en productos más modulares en los que ya no solo se hable de “diseño para la fabricación” sino también de “diseño para la automatización” y será aquí cuando realmente, transformemos los procesos.